viernes, 23 de marzo de 2018

Migraciones turolenses (1):- Las interiores: Zaragoza crece lo suyo a costa de Teruel.



Zaragoza, Valencia, Barcelona y Castellón son, por este orden, los principales destinos nacionales de quienes emigran de Teruel y, paralelamente, las provincias de donde procede el grueso de los inmigrantes. Curiosamente, Barcelona rompe la norma por arrojar un saldo migratorio positivo, es decir, la gente que viene de aquella provincia supera en número a quienes se van de Teruel para afincarse en la demarcación catalana. Todo lo contrario ocurre con Zaragoza, que entre el 1 de enero de 2008 y el 30 de junio del año pasado ganó casi 3.000 habitantes a costa de las migraciones turolenses, según reflejan los datos disponibles en el Instituto Nacional de Estadística.
En el citado periodo, que abarca desde el primer trimestre de 2008, año en que se hizo patente con toda su crudeza la crisis económica, hasta el mismo periodo de año pasado, se fueron de Teruel 34.434 personas, y vinieron 27.827, con lo que la provincia perdió 6.607 habitantes por culpa de los movimientos migratorios.
De los 34.434 que se fueron, 25.523 lo hicieron dentro del propio país, a otras provincias; todas, incluidas las ciudades autónomas africanas, recibieron a algún nuevo ciudadano procedente de nuestra provincia; el rango se mueve entre los 7.478 de Zaragoza y los siete de Ceuta.
Las provincias limítrofes junto a la capital del reino conforman los destinos favoritos de quienes nos dejan: Zaragoza, Valencia, Barcelona, Castellón, Madrid, Tarragona, Alicante Huesca Murcia y Lleida son los diez preferentes. Zaragoza, con 7.476, suma más que entre Valencia (3.824) y Barcelona (3.054) juntos, los dos destinos tradicionales de la diáspora turolense hasta la llegada del estado de las autonomías.
También Castellón y Madrid superan el millar de emigrantes, y tras Lleida se ubican en orden decreciente Navarra, Guadalajara, Baleares, Almería, Sevilla, Málaga, Girona, Asturias, La Rioja y Las Palmas. Al otro extremo, con menos de cincuenta “turolenses”, están Ourense, Salamanca, Valladolid, Palencia, Ávila, Segovia, Melilla, Zamora y Ceuta.
Los principales lugares de donde vienen los inmigrantes nacionales casi coinciden con los destinos de quienes se van: Zaragoza, Valencia, Barcelona, Castellón, Tarragona, Madrid, Alicante, Huesca, Guadalajara y Murcia. Ceuta es también donde menos turolenses llegaron, pero varía el orden de las demarcaciones que van a continuación: Ourense, Zamora, Palencia, Salamanca, Melilla, Álava, Ávila, y Segovia. Como vemos, predominan las provincias de Castilla y León.
El saldo migratorio dentro de España en estos casi diez años es de 6.130 habitantes menos, Casi la tercera parte se registra con los intercambios con Zaragoza (-2.911). Muy lejos y con una pérdida de algo más de 500 ciudadanos están Valencia y Castellón, y superan el centenar en Madrid, Murcia, Navarra, Alicante y Huesca.
El saldo migratorio solo es positivo con siete provincias, la sorprendente Barcelona (73), y a distancia Cádiz (27) Badajoz (12), Zamora (9), Melilla (9), Jaén (7), Segovia (6) y Valladolid (1). Equilibrio con Ávila, a donde emigraron 33 “turolenses”, la misma cifra de los que vinieron de allí.

Migraciones turolenses (y 2):- Las exteriores: Los marroquíes ganan terreno a los rumanos,




Las tres cuartas partes de los extranjeros afincados en la provincia son de nacionalidad rumana (5.381) o marroquí (4.176), datos a 1 enero de 2007 del Instituto Aragonés de Estadística. Siguen, muy lejos, Polonia (475), Pakistán (333), Colombia (305), Bulgaria (216), República Dominicana (211), Brasil (174) y Ucrania (170).
Entre el 1 de enero de 2008 y 30 junio de 2017, y volvemos a las cifras del INE, se afincaron en la provincia 8.534 ciudadanos procedentes de otros países, y emigraron 9.001, lo que supone una pérdida de 477, especialmente a causa de los malos datos de 2008, con un saldo negativo de 1.162 el primer semestre y de 462 el segundo. El balance pasó a ser positivo alcanzando su máximo en el segundo semestre de 2014, con una ganancia de 405 habitantes, pero en los tres últimos recuentos seismesinos la provincia ha vuelto a los números rojos.
El problema de la estadística del INE es que facilita la nacionalidad de inmigrantes e emigrantes, pero no los países de origen o destino. Hay que pensar que la gran mayoría van o vienen de su lugar natal, pero nos quedamos sin saber, por ejemplo, a dónde han ido los 824 españoles que emigraron durante los nueve años y medio objeto de estudio, o de dónde vinieron los 406 que regresaron a la provincia turolense.
Rumanía lidera, con mucho, el país de quienes han emigrado desde Teruel, 3.914 personas con esa nacionalidad. Seguida de Marruecos con 1.189. Pero las tornas cambian si hablamos de inmigrantes, 2.154 marroquíes y 2.120 rumanos. Es decir, en este periodo Teruel ha perdido 1.794 rumanos y ha ganado 965 marroquíes.
Entre quienes se han ido al extranjero, tras las nacionalidades rumana y marroquí sigue la española, con los citados 824, y a continuación las correspondientes a Polonia (543), Colombia (440), Portugal (354), Brasil (249), también superan el centenar de emigrantes, en orden decreciente, pakistaníes, argentinos, búlgaros, ecuatorianos, argelinos y peruanos.
Pasemos a los que vienen del extranjero. Tras los más de 2.000 de Marruecos y Rumanía que hemos citado, figuran los nacionales de Colombia (616), República Dominicana (408), retornados de España (406), Pakistán (386), Cuba (215), Perú (199), Brasil (185), Polonia (154), Ecuador (121), China (97) y Argentina (96).
La importante pérdida de peso de los rumanos (-1.179) y el notable aumento de los marroquíes (965) marcan los extremos al analizar el saldo vegetativo por nacionalidades.
Tras los rumanos un triste dato: la mayor pérdida corresponde a los españoles, 418 menos, seguida de los de Polonia (-299), Portugal (-272), Brasil (-64), Argentina (-52), Bulgaria (-47) y Argelia (-27)., que también pierden presencia en el panorama demográfico turolense.
Tras lo marroquíes, ganan el mayor peso los dominicanos, 322 más a causa de las migraciones producidas entre el enero de 2008 y junio de 2017. siguen en importancia, con un saldo positivo de al menos veinte unidades, pakistaníes (230), colombianos (176), cubanos (168), peruanos (96), chinos (71), venezolanos (49), de Reino Unido (42), nicaragüenses (29), franceses (24), mexicanos (24), estadounidenses (23), senegaleses (23) y hondureños (20).    


miércoles, 21 de febrero de 2018

TERUEL CIERRA 2017 CON LA MAYOR TASA DE ACCIDENTES LABORALES MORTALES DE ESPAÑA


Un desastre. Eso ha sido para la provincia la accidentabilidad laboral del año pasado, según la estadística que acaba de publicar el Ministerio de Trabajo. En especial por lo que se refiere a los siniestros mortales: nueve, tantos como en cuatrienio 2013-2016. Nefasto dato que nos sitúa con el mayor índice de incidencia de este tipo de accidentes de España, 19,32 fallecidos por cada 100.000 afiliados a la Seguridad Social, cuando la media nacional es de 3,20.
En este cómputo el Ministerio solo tiene en cuenta los producidos “en jornada”, ocho mortales en Teruel, pues el noveno fue “in itinere”, es decir, en el trayecto de casa al trabajo y viceversa. A la provincia le sigue de cerca la de Soria (19,04), y un poco más lejos Lugo (8,31), Zamora (7,13) y Cuenca (6,98).
Para encontrar un registro peor en la provincia hay que remontarse a 2011, con diez fallecidos, siete de ellos en el accidente de helicóptero que se produjo cerca de Villel.
Las nueve personas a las que segó su vida un accidente de trabajo en la provincia el año pasado son tantas como las que fallecieron en Santa Cruz de Tenerife o Badajoz, con la diferencia de que mientras Teruel tuvo, de media, 41.403 afiliados a la Seguridad Social durante 2017, en la demarcación insular eran 309.242, y en la extremeña 179.740.

AUMENTAN LOS ACCIDENTES AL IR O VOLVER DEL TRABAJO

El total de accidentes, dato todavía provisional, fue de 1.464, 25 más que el año anterior; con un aumento de los leves y, como hemos visto, los mortales, y un descenso de los graves, que pasaron de 18 en 2016 a 12.
El alza se centró principalmente en los siniestros “in itinere”, 105 o 15 más; un incremento del 16,7% frente al 0,74 que suponen los diez de aumento en el puesto laboral. Todos fueron leves salvo uno mortal; en 2016 también todos leves salvo uno, en este caso con un herido grave.
Los 1.464 accidentes del año pasado suponen la cifra más alta desde el citado 2011 en que, curiosamente, se registraron exactamente el mismo número de incidencias, aunque hubo más graves, 15, y diez mortales frente a nueve en 2017.


domingo, 11 de febrero de 2018

LOS DESPOBLADOS DE TERUEL, UNA HISTORIA DE HAMBRE, PESTE, GUERRA Y CRISIS (Y II)

 Castillo y ruinas de Pradas, en San Agustín (Javier Solsona)
Testigos de la existencia de aquellos remotos despoblados son sobre todo las ermitas, algunas de gran renombre y predicamento en sus comarcas, y a menudo cuidadas y objeto de peregrinación anual tras la desaparición del pueblo o de sus habitantes. También hay masías, ruinas, restos de muros (la palabra “pardina” procede de “paredes ruinosas”), y hasta castillos o vestigios de éstos, pues hubo aldeas que desaparecieron al perder la fortaleza de la que dependían su valor estratégico.
Esta es una teoría sobre el origen de San Agustín, fundada por que fueron pobladores de Pradas, donde hay ermita y rastros de un castillo. Aunque según otra inmigraron desde La Jaquesa, puesto fronterizo con Valencia, cuyas ruinas todavía existen, y bautizaron el asentamiento con el nombre del santo patrón de su lugar de procedencia. Hay una cierta tradición oral sobre la desaparición de algunas aldeas, pero sin constancia documental.
A falta de restos tangibles, la toponimia puede indicar dónde estuvo alguno de los despoblados desconocidos: fuente y barranco Malezas, monte Abuán, corral de Los Franchones, cantera Peña Calva, sabinar del Villarejo...
Resulta sorprendente el caso de Pelarda, agregado a Olalla (hoy pedanía de Calamocha) en el siglo XIV, pues no solo se conserva un santuario sobre la que debió ser su parroquia, sino que sobrevive su cofradía ya documentada en 1394, la de la “Virgen de la Pelarda”.

Mierla, despoblado de Ojos Negros (Mercedes Rubio, xiloca.org).

 LA POBLACIÓN SE DERRUMBA A CASI LA MITAD EN EL ÚLTIMO SIGLO

Tras los nefastos años que rodearon a la Guerra de los Pedros, el crecimiento demográfico sufrió sobresaltos como la expulsión de los moriscos (1610), que terminó con algunas aldeas del partido de Alcañiz, y otras como Benatanduz, anexionada a La Cañada, más adelante Cañada de Benatanduz. Hubo otras epidemias, como la de peste que supuso el fin de Otón mediado el siglo XVII, las guerras del XIX, pero la población evoluciona en general al alza hasta llegar a la crisis demográfica que comenzó hace un siglo: la provincia pasó de 265.908 habitantes en 1910, a 136.977 en el último censo de 2016, prácticamente la mitad.
Esto hizo que, especialmente en torno a 1970, un puñado de municipios fuesen agregados a otro vecino, aunque siguiesen como pedanías o barrios. Remitiéndonos al nomenclátor, a lo largo del siglo pasado quedaron despoblados, además de los citados Cañigral y Gasconilla, Mas del Labrador (Valjunquera), Santolea (Mosqueruela) y Escriche (Corbalán); este último ni siquiera figura en el mismo como entidad de dicho nombre. Se da la insólita circunstancia de que Escriche llegó a ostentar el rango de “villa”, frente al modesto “lugar” que era el pueblo al que sería anexionado antes de desaparecer.
En 2001, al iniciarse el siglo XXI, Rudilla (Huesa del Común) y Rambla de Martín (Martín del Río) contaban con cuatro vecinos censados, pero en el nomenclátor de 2016 no hay ninguno, por lo que podrían considerarse los últimos despoblados de la provincia, una lista que, desgraciadamente, tiene visos de aumentar en los próximos años.
No quiero terminar sin resaltar la magnífica la labor investigadora de entidades y asociaciones culturales de la provincia, que nos permite localizar y documentar los despoblados de sus áreas de influencia. Trabajos publicados por el Instituto de Estudios del Jiloca (Calamocha), Instituto de Estudios Turolenses, El Hocino (Blesa), Trassiera (Loscos), Grupo de Estudios Masinos (Mas de las Matas), Castillo de Peñaflor (Huesa del Común), CRA Goya (Ojos Negros) etc., son fácilmente accesibles por internet y una joya a la hora de conocer nuestro pasado más remoto.
Barrio de Las Eras, en Alcaine (turismoaragon.org).



LOS DESPOBLADOS DE TERUEL, UNA HISTORIA DE HAMBRE, PESTE, GUERRA Y CRISIS (I)


 Los primeros despoblados medievales tras la reconquista, o quizá durante la misma, podrían ser los que cita, en 1269, Jaime I al conceder al Consejo de Teruel autorización para repoblar una serie de lugares; algunos como Camarena o Mosqueruela lo fueron, pero enumera otros de los que nada se ha sabido después: Atorella, Salamanca, Turiles... Ninguna pista he encontrado sobre su ubicación, solo que pertenecían a la Comunidad de Teruel, cuando por sí sola ocupaba casi la mitad de la actual provincia, con un centenar de aldeas.
Hambre, peste, bandolerismo y la Guerra de los dos Pedros (1356-1369) hicieron que el siglo XIV y el siguiente fuesen catastróficos para la demografía provincial, y es el periodo en que más poblaciones desparecieron, siendo ssu términos agregados o repartidos entre los del entorno.
Según la crónica de la Provincia de Teruel de Pedro Pruneda, que se inscribe en la gran obra Crónica General de España (1866), en el partido de Teruel quedaron despoblados a causa del conflicto entre castellanos y aragoneses: Abuán, Alcamin, Alcaria de Bellestar, Buaman, Burel, Cañada de García López, Castellón de Cabras, Gazapos, Cuevas de Rocín, Fozla, Gallel, Gasconella, Guidal, Hornos, Malezas, Monta, Pedra Salz, Puerto de Escaviella, Vallidán, Fuentes de García, Rora, y Villar de Menga.
No todos quedaron inmediatamente despoblados y algunos resurgieron con otro nombre. Gasconella (Gasconilla o Las Gasconillas) siguió como una aldea de Teruel capital, junto a las posiblemente posteriores San Blas y Villaspesa, y no quedó despoblada hasta los años 60 o 70 del siglo pasado. Algunos estudiosos sostienen que Castellón de Cabras es Castel de Cabra; localidad que renacería con el nombre de Cabra, tomando el actual posteriormente
Cuevas de Rocín, opinan ciertos autores, se corresponde con Cobatillas, que se incorporó a Hinojosa de Jarque en 1971. Petra Salz, dice una teoría, evolucionó a la actual Peracense; el castillo tenía a sus pies otra aldea llamada Villeta; en la parroquia se conserva la imagen medieval de una virgen que debió ser de la iglesia de dicho despoblado. Y Guidal parece ser Gúdar.
Herrera y Mierla se agregaron a Ojos Negros, en cuya formación también participaron otras dos antiguas aldeas, Fornillo y Pozuelo. En Gallel (Alba) sus salinas siguieron funcionando hasta que en el siglo XVIII ordenó su cierre el rey Carlos III.
Abuán fue repartido entre Cella, Caudé y El Campillo, y Alcamín pasó a Villalba Alta, que a su vez se agregó a Perales del Alfambra en 1972.  
De otras pardinas no he encontrado ni rastro de sus vicisitudes o localización: Buamán, Burel, Gazapos...

EL VALIOSO TESTIMONIO DE JORDÁN DE ASSÓ

Cualquiera que se interese por las pardinas se encontrará con el listado de Jordán de Assó (Historia de la economía política de Aragón 1798), la mayoría ya despobladas en 1495. Y no se limita al partido de Teruel, también el de Daroca, el de Alcañiz y el de Albarracín. Según Assó, Albarracín no solo carecía de despoblados, sino que nacían aldeas nuevas, como Griegos, Guadalaviar, Toril, y Masegoso. Hoy no podemos decir lo mismo; pues aunque nunca alcanzó la categoría de municipio, El Cañigral quedó despoblado a finales del siglo pasado, como ocurrió con Gasconilla.
Asso suele decir a qué términos fueron agregadas las pardinas, que son el grueso de las que figuran en el listado. Hay otros más recientes, de la Gran Enciclopedia Aragonesa y de la Wikipedia. Muchos despoblados los he desechado por figurar tan solo en una de las dos últimas listas y no encontrar ningún otro rastro, por ser claramente errores, como pardinas documentadas pero adjudicadas a otro pueblo, núcleos que nunca pudieron considerarse una aldea. etc.


jueves, 8 de febrero de 2018

TERUEL, ALCAÑIZ, ANDORRA Y CALANDA, DONDE MÁS BAJA EL PARO; VILLEL, MARTÍN DEL RÍO, VALDELTORMO Y LLEDÓ, DONDE MÁS SUBE


El pasado 2017 el paro bajó en 120 municipios de Teruel, permaneció inalterable en 56, y aumentó en 60, contando la provincia a 31 de diciembre con 986 desempleados menos que en 2016. Parecen cifras positivas, pero no lo son, porque también ha disminuido la población activa, se ha reducido el número de turolenses ocupados y aumentado el de inactivos.
Ninguna de las mayores localidades de la provincia se encuentra entre las que han visto crecer su número de parados; Villel es la más perjudicada, con ocho desempleados más; sigue con siete Martín del Río, y con cinco Valdeltormo, Lledó y Torrelacárcel. De destacar que el último municipio había cerrado 2016 con cero parados. Otras poblaciones que no los tenía entonces y ahora sí son Fuentes Calientes, Singra y Visiedo, con dos, y con un vecino que busca trabajo, Bea, Calomarde y Rubiales.
Los municipios que repiten número de parados son en general de pequeño tamaño; entre ellos, los que más tienen son Oliete (20), Torrevelilla (16) Albentosa (12) y Bronchales (11).

EL PARO BAJA EN TODOS LOS MUNICIPIOS CON MÁS DE 1.000 H.

Los tres Ayuntamientos más poblados y con mayor cifra absoluta de desempleados de la provincia son asimismo donde más se han reducido el paro: Teruel (-259) Alcañiz (-138) y Andorra (-59). También pierden 20 parados o más Calanda (-54), Alcorisa (-44), Calamocha (-30), Sarrión (-21) y La Puebla de Híjar (-20). En términos relativos, la mejor evolución es para Sarrión, con un descenso del 40,38%, seguido de La Puebla de Híjar (-33,90%) y Alcorisa (-22,22%). Por el contrario, en Alcañiz y Andorra la proporción apenas es del 12,51 y 12,72%, muy por debajo de la media nacional del 15,64%.
En cuanto al resto de las poblaciones cuyo censo supera los mil vecinos –de los anteriores solo La Puebla de Híjar no los alanza-, la variación en el número de demandantes de empleo es la siguiente: Monreal del Campo (-18), Albalate del Arzobispo (-18), Mas de las Matas (-17), Montalbán (-12), Cella (-12), Utrillas (-11), Valderrobres (-9), Albarracín (-7), Híjar (-7), Santa Eulalia (-6), Calaceite (-3) y Mora de Rubielos (-2).

MENOS POBLACIÓN ACTIVA

Según los datos del Ministerio de Trabajo, Teruel terminó 2017 con 6.303 parados frente a 7.289 en 2016, 986 menos. Pero hay que contar con la población que haya perdido la provincia; las cifras del último año todavía no se han publicado, pero como referencia, en 2015 fueron 1.955 personas y 1.415 en 2016.
Sí que disponemos de los resultados de la Encuesta de Población Activa correspondiente al cuarto trimestre del año pasado. Respecto al mismo periodo del anterior, indica que Teruel ha pasado de 64.100 activos a 62.200, 1.900 menos. De ellos los ocupados pasan de 56.300 a 55.300, mil menos, y los parados de 6.900 a 5.900, también mil menos. Los inactivos aumentan en 900 al pasar de 50.000 a 59.000. Por ello, una disminución del desempleo no se corresponde con un incremento de puestos de trabajo.


domingo, 14 de enero de 2018

GALVE, ARIÑO, MAICAS, LANZUELA, FOZ, UTRILLAS... MUCHOS PUEBLOS DE TERUEL TAMBIÉN SON APELLIDOS


¿Conoces a algún AlcaineMaicasAriño o Utrillas? ¿Perteneces a esos pocos miles de turolenses cuyo apellido es también nombre de un municipio turolense? Galve, Lanzuela, AllozaArgenteBlesaAlacónAlluevaBáguenaCalomardeTeruel... Los hay con cierta abundancia en la provincia, y otros inexistentes o casi inexistentes aquí: CorbalánMontalbánLledóAlbarracínSarrión...
En realidad, la gran mayoría de municipios se trasladan a un apellido y unos pocos al patronímico, Teóricamente, podríamos encontrar a una Alba Monteagudo del Castillo, a un Odón Villahermosa del Campo, o a un Lidón Fuentes Calientes. Así que para este estudio he hecho una selección por la que los 236 municipios turolenses (y algunos con nombre compuesto, lo que daría pie a dos o más posibilidades) quedan reducidos a 87 apellidos, en base a criterios que explicaré al final.

Los apellidos emigran con sus portadores, algunos para siempre

La emigración hace extinguirse algunos apellidos. Cuando hablo de que un apellido no figura entre los residentes o nacidos en la provincia, quiero decir que, de existir, hay menos de cinco, pues al bajar de esa cantidad desaparecen de los listados que facilita el Instituto Nacional de Estadística. Y este trabajo se ciñe al primer apellido.
Por ejemplo, Corbalán, que popularizó un gran jugador de baloncesto. En España hay 3.392 “corbalanes”, En Teruel apenas nacieron 25, pero hoy no reside aquí ninguno (o menos de cinco).
Peor es el caso de Allepuz, que tiene 26 nacidos y cero (ojalá sean tres o cuatro, en realidad) residentes. Con el agravante de que frente a los 3.392 “corbalanes” españoles apenas hay 395 “allepuces”; los primeros suponen para la provincia, por nacimiento, el 0,74% del total nacional, los segundos un considerable 6,68%.
Y, ¿qué decir de Fortanete? Solo son siete nacidos, y desaparece en la estadística de residentes; pero es un apellido rarísimo, pues en toda España apenas 20 personas tienen Fortanete como primero; es decir, en la provincia vinieron al mundo el 35% de los “Fortanetes” españoles.
Hay que añadir Lledó con nueve nacidos (3.885 en España) y Tornos con cinco (565); en cinco apellidos que desaparecen entre los residentes.
De los 54 apelativos “turolenses” con moradores en la provincia, en todos encontramos que los nacidos superan a los censados, con una sola excepción, Ródenas (6 naturales y 12 censados, el doble), mientras Cucalón se mantiene, con unos escasos 7 nacidos y residentes (456 en toda España).
En resumen: hay 5.222 personas que nacieron en la provincia con un primer apellido “turolense”, pero residen en Teruel poco más de la mitad, 2.916. Hasta aquí llegan los devastadores efectos de la inmigración.

“Teruel”, el más abundante en España, Tronchón, el más raro

Los diez apellidos más abundantes entre todos los residentes en el país son, por este orden: TeruelRódenasSamperMontalbánMonrealLledóCorbalánFresnedaBarrachina y Alcañiz. Pero solo en cuatro, su peso específico es en Teruel superior al nacional, teniendo en cuenta que en la provincia reside el 0,29% de la población de España. El de más arraigo es Barrachina (1,84%), le siguen Alcañiz (1,31), Monreal (0,75) y Samper (0,61).
En el extremo opuesto, Montalbán y Fresneda no figuran (o son menos de 5) entre los residentes en la provincia. Como hemos visto antes, Lledó y Corbalán han “desaparecido”, hay nacidos pero no (o casi) censados. Aunque hay 26 individuos en la provincia con Montalbán de segundo apellido y cinco con Fresneda.
 Otros que superan los 2.000 individuos pero no cuentan con representantes en la provincia, son AlbarracínBañónSarrión y Manzanera.
¿Y los más raros, los menos frecuentes? Tronchón se lleva la palma, con el mínimo de cinco personas en España; si desaparece una, dejará de figurar en las estadísticas. Otras rarezas son Formiche (8), Lagueruela (12), Jorcas (12) Mirambel (13), Ginebrosa (13) Arens (19) y a continuación Fortanete, el único del grupo que tiene nacidos en Teruel, pero ninguno de ellos residentes.

Entre los 274 de Ariño y los cinco Odón, 50 apellidos representados en la provincia

El pueblo de los dinosaurios, Galve, es que más abunda como primer apellido entre los que vivimos en la provincia, con 274 hombres y mujeres. Solo otros nueve superan los cien representantes que son, en orden descendente: Ariño, MaicasLanzuelaFozUtrillasAllozaBlesaTorrijo y Alcaine.
También Galve (531), Ariño (484) y Maicas (333) predominan entre los turolenses de nacimiento, pero detrás el orden cambia: BlesaMuniesaEscorihuelaUtrillasAlcaineAnadónFozAllozaTorrijo, etc. Hasta 24 apellidos cuentan con más de un centenar de naturales, frente a diez entre los residentes.
Con cinco o más casos, el apellido menos común es Odón (5), le siguen CucalónVillelRódenasBádenasRáfalesLidónHuesaBerge y Fonfría, todos con menos de veinte residentes. La capital queda a continuación, apenas 21 “terueles” viven en Teruel.

Alpeñés, Lanzuela y Utrillas, concentrados en casa

Teruel es la provincia española con mayor número de censados llamados AlpeñésLanzuela y Utrillas. Los 25 “alpeñeses” que viven aquí suponen casi dos tercios de los 38 que hay en el conjunto del país; Lanzuela y Utrillas arrojan unas proporciones del 46 y el 30 por ciento del total, respectivamente.
Otra conclusión interesante de estas estadísticas es que pone de manifiesto, especialmente entre los apellidos más propios de la provincia, los puntos de emigración tradicionales de los turolenses: Valencia, Zaragoza y Barcelona.
Hay otros seis apellidos cuya frecuencia es superior solo en otra provincia: Galve (Zaragoza). Allueva (Zaragoza), Villel (Valencia), Foz (Barcelona), Maicas (Valencia) y Pobo (Zaragoza).
Trece tienen en dos provincias más representantes que en la turolense y siempre son dos de las tres citadas, salvo Odón, pues es en Castellón donde viven más “odones”. Los otros son OrriosTorrijoAllozaRilloAlcaineCalomardeMuniesaObónBronchalesAnadónPlou y Ariño. En muchos de ellos, la mayoría nacieron en Teruel, muestra de que emigran mayoritariamente hacia las citadas provincias.

Complicada selección: de 269 posibles a 87 apellidos “turolenses”

Casi todos los nombres compuestos que se repiten en el listado de los 8.124 municipios españoles (e incluso dentro de la propia provincia) los he eliminado; por ejemplo, respecto a San Martín del Río, no he tenido en cuenta San Martín, Martín, Del Río ni Río. En este país hay 20 municipios con San Martín en su nombre, y otros seis con Martín sin el San (como el también turolense Martín del Río). Y es un caso que se repite una y otra vez.
Hay alguna excepción. Cuando muchos pueblos añadieron un segundo nombre al que tenían en 1916 para evitar repeticiones con homónimos de mayor importancia, algunos ya presumían de nombre compuesto y el primero no se repite o apenas en otras provincias. Caso de Torrijo (del Campo), Samper (de Calanda), Miravete (de la Sierra), Albalate (del Arzobispo), etc.
Otros los he eliminado por referirse a conceptos muy amplios y parecer complicado que su primitivo portador fue alguien del pueblo, como: AlbaBelloNogueraAliagaParrasNoguerasRubialesMolinosBlancasSan AgustínSanta EulaliaLibrosSenoMoscardón...
En algunos apellidos/pueblos he tenido serias dudas, y para seleccionarlos he tenido su mayor o menor presencia entre los residentes o nacidos en la provincia o incluso cuestiones históricas.
Sin esta criba, los apellidos más comunes serían MartínCortes (El INE no distingue entre Cortes y Cortés, con acento, pero existen ambos), AguilarMoraSeguraVillarVillanueva y Alba. También hay apellidos de pueblos que ya no los son como Armillas, Corbatón, Collados... espero incluirlos en una futura actualización.
De una selección inicial de 269 nombres o partes del nombre de pueblos turolenses que también son apellidos, quedan seleccionados 87; 50 de ellos están representados entre los residentes en Teruel, y 55 entre los nacidos.

Como curiosidad, en este proceso, he encontrado unos cuantos nombres propios más o menos relacionados con los de la provincia, de más a menos abundancia AlbaMartínLledóSierraLidónSelvaTremedalVillarRíoPeñarroyaMora y Gea.